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14/08/19
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«Una orquesta con dos directores»: entrevista a Estudio Campana para Revista Estilo Propio

Cuando comenzaron a trabajar juntos, hace 35 años, el mundo, el diseño y los materiales eran otros. Sin embargo, su identidad y propósitos se han mantenido como una marca indeleble a lo largo de las décadas. Reconocido y celebrado tanto en Brasil como en el mundo, el trabajo de los hermanos Campana desafía los límites del talento, la creatividad y composición para llevar lo proyectual a la escala de arte. La melodía visual creada por ellos hace de la huella latinoamericana una bandera siempre izada, siempre flameante.

Imagen cortesía de Bob Wolfenson.

¿Qué querían ser cuando eran pequeños?
Humberto: Yo quería ser indio y vivir en medio de la selva, en una choza.
Fernando: Yo al contrario: quería ser un astronauta y lanzarme en un cohete al espacio.

Nacieron y crecieron en el interior de San Pablo: ¿de qué modo esa realidad se vuelve obra en su trabajo?
Fernando y Humberto: El contacto con la naturaleza desde la convivencia diaria en nuestra infancia está presente en nuestra obra. El placer de contemplar lo que nos rodea, de respetar su tiempo y toda la riqueza que nos brinda a los sentidos. También somos capaces de entender los contrastes entre lo rural y lo urbano, creando puentes entre los dos. Humberto comenzó a estudiar derecho. Fernando, arquitectura.

Imagen cortesía de ODA.

¿En qué momento descubrieron que querían trabajar juntos?
Humberto: Creo que fue cuando volví de un viaje al Río Colorado, cuando tuve un accidente que casi me quitó la vida. Eso causó una catarsis y al llegar a Brasil hice una escultura de una silla de hierro con la forma de una espiral, a la que llamé Positivo. Con las sobras de ella, Fernando creó un modelo opuesto: la Negativo. En ese momento nos dimos cuenta de que estábamos haciendo nuestra primera colaboración y desde entonces no hemos parado.

¿Qué idea y objetivo tenían cuando crearon el estudio?
Fernando: Queríamos tener nuestro proprio laboratorio, un espacio en el que fuera posible explorar posibilidades y compartir ideas. Era importante poder empezar un proyecto y dejarlo en un rincón por unos días, madurar una idea y después volver a visitarla de manera natural. También es fantástico tener un equipo dedicado al estudio y estar presente en todas las etapas de producción. Es como estar en familia. Cada pieza que terminamos es como si fuera un hijo que entregamos al mundo con orgullo.

Imagen cortesía de New Hotel.

¿Quiénes fueron sus maestros, tanto académicos como en la vida?
Fernando: Tenemos algunas figuras muy importantes que nos inspiraron, como LINA BO BARDI, OSCAR NIEMEYER, BURLE MARX, FRANK GEHRY, SHIRO KURAMATA. Todos ellos son referencia para nosotros. Tuvimos el privilegio de tener a MASSIMO MOROZZI (co-fundador del estudio Archizoom) como mentor intelectual, que conecta el pensar y el hacer. Sus briefings eran verdaderas experiencias enriquecedoras de una manera sorprendente, casi infantil, a través de sentimientos, vibraciones y emociones. Tenía un espíritu onírico como el de FELLINI, una mirada de niño.

¿Cómo es el proceso de selección y experimentación con los materiales previo al diseño de piezas?
Humberto: Nuestro proceso es bastante caótico, no tenemos ningún tipo de reglas. Dejamos que las cosas se presenten naturalmente. Los materiales son los protagonistas de cada objeto que diseñamos y a partir de ellos descubrimos su propiedad más noble. No importa si son materiales desechados o de valor: solamente entonces surge su función y su forma. Nosotros somos más que nada contadores de historias, los materiales son los personajes.

Imagen cortesía de Fernando Lazlo.

Este año es su 35º aniversario: a lo largo de estas décadas, ¿cuál fue su proyecto más desafiante?
Humberto: Creo que fue proyectar el Café Campana para el Museo D’Orsay, en 2011. El hecho de ser un espacio histórico y tan simbólico en Francia y en el mundo, con esa arquitectura tan magnífica, exige mucho respeto. Afortunadamente tuvimos bastante éxito y es uno de los lugares más reconocidos y fotografiados de nuestro trabajo.

¿Cómo sienten que fueron evolucionando?
Fernando: Empezamos diseñando objetos, sillas y muebles, y luego pasamos a proyectos de moda y diseño de escenarios para danza y teatro, llegando a grandes proyectos de arquitectura como el Hotel New en Atenas y también de paisajismo, como nuestra última instalación en la Milan Design Week, Sleeping Piles.

Imagen cortesía de Estudio Campana.

¿Tienen roles divididos dentro del estudio o ambos hacen y supervisan todo?
Fernando: Tenemos roles distintos. Yo me encargo de los diseños y los proyectos en el papel, mientras que FERNANDO se ocupa de resolver el objeto técnicamente para que la idea pueda realmente concretarse de manera viable y dentro de nuestros estándares de calidad.

¿Qué es lo más satisfactorio y lo más complejo de trabajar en familia?
Humberto: Lo mejor de trabajar en familia es que podemos comunicarnos con una simple mirada. Lo más complejo es que justamente por existir ese nivel de intimidad, hay momentos en que las cosas son dichas sin filtro, quizás demasiado directas (risas).

Imagen cortesía de Saverio Lombardi Vallauri.

¿De qué modo asimilan la situación política y social de Brasil a través del diseño?
Humberto: Nosotros somos contadores de historias y por supuesto que para eso tenemos que observar las cosas que nos rodean, así como los momentos y las personas que forman parte de ellas. Nuestra primera colección de sillas (Desconfortáveis) de 1989, es un buen ejemplo. El proceso creativo fue altamente intuitivo, explorando el tema de la distopía de manera poética, libre y despreocupada. Las piezas de hierro, destacaban la imperfección y dejaban la construcción expuesta, creando una estética artística expresiva, escultural, trayendo un discurso irónico, rebelde, un grito de libertad en un momento en que el país salía de la dictadura. Otro ejemplo es nuestra última colección, Hibridismo, que va más allá de la situación en Brasil. En ella representamos la historia del Arca de Noé como una Cadeira Hate metáfora del caos, del desorden del mundo y de su salvación, involucrando la condición humana hoy en todo el planeta. Tenemos la sensación de que estamos pasando por encima de todos, intentando salvarnos sin preocuparnos por el prójimo, y eso es algo sobre lo que nos interesó echar luz.

¿Cómo funciona su Instituto, enfocado en proyectos sociales?
Fernando y Humberto: El Instituto Campana es una asociación sin fines de lucro que tiene como misión promover la transformación social a través del diseño y la cultura, garantizar la supervivencia de técnicas ancestrales de artesanía brasileña, y conservar y divulgar el patrimonio artístico de los Hermanos Campana. Tenemos una serie de proyectos sociales en asociación con otras organizaciones que van desde talleres con personas en situación vulnerable por dependencia a drogas y alcohol, donde les enseñamos técnicas en barro para producir piezas de cerámica, hasta niños que vienen al estudio todos los meses y aprenden a trabajar con la creatividad fuera de cualquier ambiente hostil y dejan que sus ideas afloren a través del contacto con materiales como la lana, el algodón, el plástico o lo que tengamos a mano. Muchas veces un proyecto surge porque nos llega una donación de material, como fue el caso de la colección que hicimos con el Projeto Arrastão en San Pablo, donde se crearon banquetas y almohadas con telas de jean y vaqueros que tenían algún defecto. ¡El resultado fue increíble!

Imagen cortesía de New Hotel.

¿Qué significa para ustedes ser libres?
Fernando y Humberto: Ser libre es seguir la propria verdad desde nuestros primeros pasos, poder tener un pensamiento independiente, ser capaz de crear. Mientras estemos creando, seremos libres.

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