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28/08/19
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“Mano a Mano”: aniversario de Cortázar y “Último Round”, por Patricio Eleisegui y Nicolás Fierro Correa

Para Osvaldo Soriano, un “deporte obsceno, repudiable, arcaico (…) el más excitante y literario de todos”. Para Roberto Arlt, algo parecido a la gramática. Para Norman Mailer, un juego de ajedrez, pero sin tiempo para pensar. Para Cortázar, un enfrentamiento noble y honesto. Los deportes deben ser explícitos en sus reglamentos y transparentes en su arbitraje. Y, por definición, deben poder ser explicados sin ambigüedades ni equívocos. El boxeo merece la excepción.

A propósito de los 50 años de la publicación de Último Round y para celebrar el aniversario de nacimiento de Julio Cortázar, el lunes 26 de agosto invitamos a los escritores y boxeadores Patricio Eleisegui y Nicolás Fierro Correa a un “Mano a Mano” para hablar de puños y de letras. Amigos desde hace más de diez años, ya eran escritores al conocerse, pero iniciaron juntos su carrera pugilista en el Almagro Boxing Club. Miraron las mismas peleas, lloraron con las mismas películas y admiraron a los mismos boxeadores, pero cada uno hace del deporte su propia versión. Quizás Patricio se haga el distraído o desconcentrado y deje que su contrincante salte, corra y tire hasta agotar su energía y entonces emboque un knock out preciso y letal. Quizás Nicolás se suba al ring eufórico, listo para caer sobre su oponente todas las veces sin error, hasta acorralarlo en la esquina, entregándolo al piso. Solo podemos imaginarlos hasta el próximo match. Mientras tanto, esto fue algo de lo que escuchamos.

“El boxeo es un juego tan egoísta como el del escritor mismo, que tiene su momento con la hoja, elucubrando: necesita del silencio o la quietud. Es un juego mezquino, en el que uno pone las reglas permanentemente”.
Patricio Eleisegui

“Cuando el boxeo entra a la trama textual, al espacio literario, suele hacerse desde una zona en donde se recobra la voz de la experiencia”.
Nicolás Correa Fierro

“En ‘La noche de Mantequilla’ Cortázar se permite relatar la pelea pero sin decirse especialista en boxeo. Se anima a practicar una voz que por momentos nos da un acercamiento de época, pero también nos hace sospechar acerca de qué tan verídico es ese hablar. Ahí entra en juego la ficción”.
Patricio Eleisegui

“La voz que Cortázar reconstruye en ‘Torito’ es una voz mediada. El texto arranca con un epígrafe de un profesor que les relata las peleas de Justo Suárez. Y esto es interesante porque propone una mediación directa con el texto: no oyó la historia de Justo Suárez, la evoca a partir del relato de otro”.
Nicolás Correa Fierro

“Cuando uno sube al ring, esos tres minutos son eternos. Se vuelven 20”.
Patricio Eleisegui

“Cuando uno sube al ring, hay algo de lo verídico del cuerpo que se pone en escena y algo de lo fraterno que se pone en juego. Cuando terminan las peleas, por lo general los boxeadores se dan un abrazo: hay algo de la vivencia ahí que es intransferible. A pesar de tratar de doblegar al otro todo el tiempo, hay un hilo muy fino que lo vuelve muy humano”.
Nicolás Correa Fierro

“Hace unos años con Nico compartimos una cena con Sergio Palma, el gran campeón. Todavía no boxeábamos. Estábamos sorprendidos. Una de las preguntas que le hicimos fue si sentía miedo: dijo que sí, que permanentemente, que en cada una de las peleas. Tenía miedo de que le pegaran y le tenía miedo al dolor”.
Patricio Eleisegui

“Lo que busca Cortázar con ‘Torito’ es mostrar la sencillez el barrio. Es un texto para los letrados que le da lugar a la experiencia y que va a trabajar con esa primera persona que es muy fuerte. Él vivió la época dorada del boxeo en el Luna Park: ese es el Buenos Aires que aborda, fue espectador de ese momento”.
Nicolás Correa Fierro

“En 2009 nos convocaron para una antología de cuentos de boxeo que se llama 12 Rounds. Dije que sí, pero necesitaba un escenario real. De casualidad, una noche de tormenta hace que me meta debajo de un techo. Cuando levanto la cabeza veo el cartel del Almagro Boxing Club. Entré para ver de qué se trataba. Después de eso le insistí a Nico para que viniera: la idea era poder practicarlo para tener una experiencia real con una disciplina que quizás uno solo observa, en la que descree y de la que tiene ideas encontradas. Después termina siendo una experiencia muy rica: en esas dos horas te vinculás con personas de distintos mundos. Es uno de los ámbitos en los que más he conocido el respeto y muchísima camaradería”.
Patricio Eleisegui

“En el boxeo no te podés esconder: una vez que subís al ring, no hay modo de que te escapes. Boxeando estás solo siempre, más allá de que tengas tu segundo o tu esquina”.
Nicolás Correa Fierro

Ph. Damián Liviciche

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