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Buenos Aires, Argentina

Discontinuos

01/07/21
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«¡Digan Whisky!», entrevista a Anna Devís y Daniel Rueda para Revista Estilo Propio

Con un estilo que describen como minimalista y divertido, la dupla creativa conformada por los arquitectos españoles Anna Devís y Daniel Rueda se dedica a crear fotografías de universos visuales inéditos. Usando a la arquitectura como marco (edificios, muros, vidrieras), despliegan oficios manuales, humor e ingenio para llegar a una única toma, tan perfecta como eterna.

Los años 90 nacieron sin el Muro de Berlín. Fue la década de la primera oveja clonada, de la Internet doméstica y del ataque terrorista contra el World Trade Center. Se lanzó el primer libro de la saga Harry Potter, murieron la princesa DIANA, la Madre TERESA, AYRTON SENNA, FREDDY MERCURY y STANLEY KUBRICK, y se estrenaron éxitos de taquilla como “Titanic”, “Pulp Fiction”, “El silencio de los inocentes”, “Forrest Gump” y “The Matrix”. En 1990, además, nacían dos talentos de la arquitectura y la fotografía que estaban destinados a encontrarse en la Universidad Politécnica de Valencia: ANNA DAVÍS y DANIEL RUEDA. “A pesar de estar estudiando arquitectura, los dos estábamos haciendo cosas alrededor de eso: Anna estaba creando trabajos de diseño e ilustración; yo trabajaba en cultura en una escuela, armaba páginas web y hacía fotografía de edificios a nivel casi profesional. Esas inquietudes hicieron que nos lleváramos bien: teníamos la idea de que haciendo imágenes podíamos aportar algo más y llegar a un público más amplio que el de los arquitectos”

1+1 = INFINITO
De tanto conocerse, uno suele terminar la frase del otro. Sin embargo, la simbiosis es complementaria: ANNA es la mente de las ideas, mientras que DANIEL es el gestor de la tecnología. Los padres de ella eran escaparatistas, por eso siempre estuvo rodeada de creatividad y acostumbrada a trabajar con las manos. En el caso de él, tuvo una formación más detallista, concentrada en buscar el rigor geométrico de las cosas. “Somos dos personas completamente distintas, como el ying y el yang. Él es súper tecnológico y yo muy analógica”, cuenta ANNA.

En sus obras es imposible discernir el rastro de cada uno (tan coherentes, acabadas y sólidas son), así como también creer que en todo ese proceso solo trabajen dos personas: “El equipo es lo que ves aquí: hacemos todo nosotros, desde traducir las ideas a planos y bocetos hasta ejecutar cada pieza y hacer la fotografía. En algunas oportunidades no llegamos, y entonces por ejemplo hacemos el corte láser en el taller de unas amigas de la carrera. O también nos ha pasado de tener que mandar a hacer una falda porque no conseguíamos lo que necesitábamos en el mercado”, explica DANIEL.

ONE SHOT
“Una imagen tiene que contar una historia: aunque sea un solo fotograma, para nosotros es como una película. Es súper importante cómo el personaje que aparece se expresa con la mirada o el gesto, porque queremos que esa toma pueda entenderse sin equivocación”, argumenta ANNA.

Cuando un cliente los contacta con una necesidad de comunicación, comienzan a pensar la idea creativa y arman un boceto para presentarla. Una vez que está aprobado, comienza la etapa de producción: selección de materiales, corte de fondos, búsqueda de vestuario, montaje y producción fotográfica. Las imágenes las hacen siempre en la calle y con luz natural, preferentemente en horarios en los que no circulan peatones: juegan con la perspectiva y llevan todo a escala, por eso la puesta es un trabajo tan milimétrico y decisivo para la toma final.

Desde que comenzaron a trabajar juntos, nunca pararon. Han sido convocados por empresas como Disney, Facebook, Spotify y Adobe para desarrollar proyectos. Además, el año pasado fueron elegidos como los embajadores más jóvenes de la marca de cámaras fotográficas Hasselblad.

Con un ritmo de productividad al límite, pero un entusiasmo contagioso, sostienen que los pedidos fuera de la zona de confort o alejados del mundo proyectual y creativo del que vienen ellos (por ejemplo, un banco) los interpelan mucho y les fascinan en la misma medida que los otros. Siendo ambos amantes de los textos, los juegos de palabras y los contenidos, aseguran que les gustaría poder crear imágenes para revistas o artículos periodísticos, además de llevar su obra a un espacio de exhibición artístico.

La obra de ANNA y DANIEL confirma que las buenas ideas nunca están adentro de una caja, pero que tampoco tienen que ver con el volumen, sino con la unicidad. La naturalidad con la que crean y desarrollan conceptos de un modo tan bello y efímero (suelen utilizar papeles, cartulinas, cartones y materias primas accesibles y livianas) da cuenta de una dupla con un alto grado de flexibilidad e imaginación.

“Tenemos dos maneras de ver las cosas y dos áreas de experiencia muy distintas, pero lo chulo es que después de tantos años, cada vez me siento más cómodo pensando ideas y produciendo imágenes conceptualmente. Del mismo modo, ANNA también participa de los aspectos técnicos a través de la cámara y los programas. Ese aprendizaje que tenemos uno del otro enriquece mucho nuestro trabajo”, concluye DANIEL.

Imágenes cortesía de Anna Devís y Daniel Rueda
www.annandaniel.com

 

 

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